Emma McLaughlin & Nicola Kraus

Ambas nacieron en el estado de Nueva York: Emma nació en la ciudad de Elmira y Nicola en Nueva York. Estudiaron en el Gallatin School of Individualized Study NYU (McLaughlin se graduó en 1996 y Kraus en 1995)

Cuando se conocieron, eran las dos estudiantes en la Universidad de Nueva York y ambas trabajaban también como niñeras a media jornada para familias en el Upper East Side. No soñaron entonces que la experiencia compartida, que consolidó su amistad, las conduciría a la fama y la fortuna como las autoras de Los Diarios de Nanny, una historia de ficción sobre sus años de trabajo como niñeras. «Lo escribimos para nosotras, verdaderamente. Lo escribimos para compartirlo con nuestros padres y nuestros amigos cercanos. Y lo escribimos para ver si podíamos comprenderlo». El resultado era un retrato mordaz de unos padres emocionalmente no disponibles, que se obsesionan sobre admisiones en colegios privados escolares pero que desvían fríamente las manos de las niños cuando estos buscan un abrazo.

El New York Time la calificó como «Una bien elaborada sátira social».

Y esta experiencia la revelaron a los lectores, no sólo de Nueva York sino en todo el país y alrededor del mundo, con más de dos millones de copias impresas y su libro publicado en 32 países.

A la edad de 28 años, son dos célebres escritoras, y se dedican a jornada completa a escribir otra novela: Citizen Gril. Otra sátira sobre las tribulaciones de una joven trabajadora neuyorkina.

 

CHIC-LIT

LOS DIARIOS DE NANNY

The Nanny Diaries - 2002

 

Si eres entusiasta, alegre, te gusta trabajar en turnos de dieciséis horas, que te vomiten encima (literal y figuradamente), que te paguen poco y sin regularidad, y, sobre todo, si no te tomas las cosas muy a pecho y te apetece que te traten como si fueras moho en el fondo de un bolso de Hermès¿ ¿por qué no trabajas de niñera?

Mientras estudia y se costea su microscópico apartamento, Nanny empieza a trabajar cuidando al hijo de los riquísimos Señores X. ¡No sabe lo que le espera! Pronto aprenderá a hacer todo lo necesario para que la Señora X –que no trabaja ni dentro ni fuera de casa– tenga un buen día. Y que Grayer, el niño, coma sólo alimentos orgánicos y se mantenga cuerdo en medio de esa loca familia. Y a acostumbrarse a que el Señor X la trate como si fuera invisible. Y, más importante aún, a conservar el sentido del humor, cuidar de su gato George y atraer la atención del estupendo vecino del sexto.

 

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