Daisy Dexter Dobbs
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Daisy Dexter Dobbs es el seudónimo de un bebé ligeramente descentrado nacido en Chicago en el seno de una familia disfuncional. Una vez que descubrió los mecanismos de autoprotección del humor y de escapar a un mundo de la fantasía creado por ella misma, ya no había vuelta atrás: Su destino era ser escritora con una inclinación hacia el humor. Su mayor luz en su niñez era su abuela paternal, Daisy. Era una mujer irlandesa, con un perverso sentido del humor y un suministro interminable de cuentos fascinantes. Por eso no hubo ninguna duda cuando escogió su nombre como seudónimo. De forma libre, como escritor y artista, Daisy trabajó en numerosas ocupaciones: director de arte de una biblioteca metropolitana, secretaria ejecutiva del alcalde, agente de viaje, redactor de textos publicitarios, diseñador de tarjetas de saludos... con todos ellos fue acumulando experiencias para su trabajo como escritor. Hace unos años, animada por unos amigos exploró el mundo de la comedia erótico romántica, con gran éxito. También se abrió camino en la industria editorial como fundadora de Wordbeams Publicación. Daisy está orgullosa de haber guiado la carreras de más de cien escritores, que han conseguido alcanzar gran éxito en publicaciones digitales e impresas. Varios escritores han usado las guías de Daisy para escritura creadora. Se casó con su amor adolescente, Mike, a los diecinueve años y cinco años despues tuvo a su hija, Jen. Ahora viven en el Noroeste de la costa del Pacífico. |
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EROTICA EL VIKINGO NAVIDEÑO DE CAROLINE Caroline's Christmas Viking - 2000
Cuando Caroline McNulty recibe un amuleto vikingo de la herencia de su difunta tía abuela recuerda los suntuosos cuentos de amuletos de amor mágicos, los dioses nórdicos y los finales felices-por-siempre-jamás. Por supuesto desde que la mentirosa rata bastarda de su ex-marido la dejó por una delgada modelo más joven las navidades pasadas, Caroline sabe de primera mano que los cuentos de hadas se hicieron para deslumbrar a los niños. Al menos, eso es lo que piensa hasta que un enorme y valiente vikingo casi desnudo aparece en su puerta. Y dice que quiere jugar. Su inglés roto tiene poco sentido, pero vestido con pieles, el casco de Brunhilda y equipado con espada y escudo, es la encarnación de sus fantasías sexuales. Así que este es el regalo de despedida de la tiíta Helga, piensa Caroline. Un hombre enviado para aligerarle la tristeza vacacional. Bien, ¿por qué no? Después de todo, los hombres buscan prostitutas todo el tiempo... y dios sabe que hace mucho tiempo que Caroline no se da un homenaje.
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