Ignacio Bermejo Martínez

ESPAÑA (1967-)

 

 Escritor de vocación temprana. Amante de la literatura desde su niñez, es autor de innumerables relatos cortos, el libro de poesía Poemas del Amor Ausente, las obras teatrales Manolito el Importante (Tragicomedia) y El Amor (Sainete), y las cuatro novelas de Narrativa Contemporánea: Cuando las hojas de los árboles comienzan a caer, El Señor de los Vientos, Tras el Cristal, (novela de talante erótico) y la más reciente El secreto de las Piedras, (de intriga y suspense), con la que consigue cumplir el sueño de poder publicar con carácter profesional.

Cursó estudios de Graduado Social, en el Seminario de Estudios Sociales de Cádiz, perteneciente a la Universidad de Granada y profesionalmente se dedica al ejercicio contable para la empresa privada. En la actualidad vive en San Fernando (Cádiz), está casado y es padre de dos preciosos hijos a los que adora por encima de todo. Desde allí se encuentra trabajando en su próxima novela, Las Pasiones de Evelyne, de la que espera vea la luz próximamente

 

LIBROS

Cuando las hojas de los árboles comienzan a caer

El señor de los vientos

Manolito el importante

 

 

 

CUANDO LAS HOJAS DE LOS ÁRBOLES COMIENZAN A CAER

1999

 

«Amelia fue una tía sordomuda de Pití, precisamente la que criara conjunto a su abuela ciega a su padre. Al padre de Pití, lo abandonó a la vez el suyo, siendo aún este muy pequeño y al no tener madre, fueron la abuela ciega y la tía sorda quienes lo hicieron. Pití ya me había adelantado en cierta ocasión parte de esta historia, pero de forma tan genérica que me pasó desapercibida. En cambio aquella tarde, quizás porque ella estaba más pletórica o más comunicativa de lo que solía estar, o yo más sensible, la historia, que ya había oído contar antes, me pareció extraordinaria, llena de matices, de morbo y de ternura y es por ello por lo que procuraré contarla tal cual lo oí, y no por nada en especial, sólo porque la historia en sí, así lo merece»

 

 

 

EL SEÑOR DE LOS VIENTOS

2000

 

«Trato de recordar hoy, sentado en este sillón amable que bien ha venido a ser mi mejor amigo en estos últimos días, mi adolescencia. Cierto es que, mustio como estoy, he llegado casi a creer a esos que firmemente han afirmado que yo soy el resultado de un niño que por circunstancias de la vida pasa a ser hombre sin la alegría de la adolescencia. Un bien negado a la mayoría de las personas de mi edad, un bien preciado e imprescindible sin el que yo, sí que aseguro, es imposible forjar hombres, y como no estoy dispuesto a aceptar el hecho de no ser hombre, aquí estoy, esforzándome por recordar algún resquicio que de muestras de que a pesar de todo, yo, hoy ya un viejo achacoso y enfermo, también fui adolescente un día, aunque solamente lo haga por dignificar mi muerte, que ya veo tan cercana y que casi presiento».

 

 

 

MANOLITO, EL IMPORTANTE

 

 

«Manolito el Importante, es ante todo, una protesta. Con esta obra lírica, de marcada influencia lorquiana, trato de poner de manifiesto la fuerza del capitalismo dentro de la sociedad de hoy.

A todos esos que trabajan para la pequeña y mediana empresa, a esos a los que le suena a chino la reducción de la jornada laboral a treinta y cinco horas semanales, a esos de quienes no se acuerda ningún convenio colectivo, esos que siguen trabajando mas de catorce horas al día, esos de los que hay muchos por desgracia sin derecho real a estar afiliado a un sindicato so pena de perder su puesto de trabajo, a esos pobres compañeros les dedico esta obra».