Antes de enumerar las diferentes manifestaciones culturales, he de constar que en los últimos tiempos muchas de las tradiciones han cambiado y algunas fiestas han desaparecido practicamente. Una de las causas es la apertura ocurrida durante la segunda mitad del s. XX; viajar es más fácil, muchos habitantes han vivido en otros lugares, y las tele-comunicaciones han sufrido un gran avance: todo ello ha puesto al pueblo en contacto con otras formas de vida. ¿Positivo o negativo? El pueblo es algo vivo, y evoluciona, se adapta para sobrevivir... pero lo ideal sería no perder nuestra identidad.

Arquitectura

Como corresponde a un pueblo de montaña, las calles son estrechas, tortuosas y empinadas, con casas de varios pisos, tejados palomeros de vigas de castaño y tejas curvas, que sobresalen casi hasta unirse a los de la casa de enfrente. Dicen que esto es una prueba de nuestra herencia judía. Antaño las calles estaban empedradas para evitar que el agua de lluvia (abundante en otoño) socavara la tierra y se formase barrizales que impidiese la circulación de animales y personas. Hace unos treinta años, se levantaron estas piedras y se encementaron. Una medida práctica para la circulación de vehículos pero rompía la estética tradicional del pueblo. Con los años y sucesivos parches, las calles habían perdido su "gracia" y belleza. Gracias al nuevo ayuntamiento, se están renovando y de nuevo se ha levantado el cemento y se está empedrando... aunque con menor relieve para que no se impida el paso de los vehículos.

Las casas tienen, al menos, tres pisos. En el inferior, de fachada de piedra granítica, se situaba las cuadras del ganado. Hoy sirven de garajes y locales para los aperos y maquinaria del campo. En muchas de ellas, existe una bodega sin ventanas y de paredes de piedra y suelo de tierra para aislarlas de la temperatura exterior y mantener al vino a una temperatura óptima.  Allí también se conserva, durante los meses de estío los embutidos elaborados en la matanza. Se accedía al primer piso a través de puertas de madera de castaño, la mayor parte de las veces con portón. Algunas tienen dintel de piedra, con la fecha de la construcción grabada en el frente superior.  Las escaleras, que suelen ser muy empinadas, eran siempre de madera. El primer piso, la vivienda propiamente dicha, tiene la fachada con tramones de madera de castaño y piedras (antaño también eran de adobes). Pequeños balcones con barandas de hierro con filigranas y puertas de madera con postigos, llenos de macetas con flores alegran las calles del pueblo. Y en el último piso, no puede faltar el "sobrao" donde se guardaban los excedentes de las cosechas para consumirlos el resto del año... amén de los "trastos" que se van desechando en toda vivienda. En algunos también existían hornos de adobe para cocer el pan de la familia (se puede observar en algunas casas antiguas en las fachadas que daban a los patios interiores o "cortinales")

 

 

En la época de mis abuelos, la vivienda tenía tres estancias: La cocina, que era el centro de la vida diaria, presidida por una gran chimenea delante de la cual se reunía toda la familia; La sala, en su centro había una mesa-camilla, algún arca de madera donde se guardaba la ropa de cama, uno o dos armarios para la ropa personal y varias sillas completaban el mobiliario; también en la sala había alcobas (pequeñas estancias donde se encontraban las camas, separadas de la sala por cortinas); y, por último, la salina (esto no lo había en todas las casas), podía definirse como un comedor que se utilizaba en las celebraciones especiales, pues el resto del año siempre se comía en la cocina. Como no había agua corriente, no existían cuartos de baño... Hoy en día las viviendas se diferencian poco en su distribución de cualquier vivenda urbana... eso sí, la chimenea nunca ha de faltar y, en la mayor parte de ellas, sigue estando en la cocina.

Todo esto cambió con la llegada de nuevos materiales, y la expansión del casco urbano. Las casas se construyeron en las afueras, más amplias y con fachadas de ladrillo pintadas... el pueblo perdió todo su encanto, y se asemejaba a cualquier otro municipio. Pero a finales de siglo, tal vez por la irrupción del turismo rural o tal vez por un mayor aprecio de las raíces culturales propias, se retornó a la arquitectura tradicional. Hoy en día, las fachadas imitan las de antaño, de piedra y madera, balcones de hierro y ventanas con postigos... aunque sin excluir las comodidades que nos han traido los nuevos tiempos.

Artesanía

En el pueblo no hubo herreros, ni caldereros, y mucho menos orfebres... la población era tan escasa que no había lugar para talleres artesanos y se valían de los que en otros pueblos había.

La única artesanía que existía y aún hoy en día se puede ver es la cestería. Los "banasteros", que así se llaman aquí a estos artesanos, recogen en los montes tallos jóvenes de castaño, tan abundantes en la zona; Una vez en su taller, los introducen en agua durante varios días para aumentar su flexibilidad y los cortan en listones. Ayudándose del fuego, y entretejiendo estas "varas", van dando forma a diferentes recipientes: cestas, cestos, canastillos, banastos... que se empleaban en la recolección y para guardar todo tipo de enseres. Los canastillos, por ejemplo, se utilizaban para la costura; los banastos para el transporte de uvas, cerezas, y demás frutos a lomos de las caballerías; y las cestas, a las que se añadía en su asa un "garabato" (horquilla de madera), se cuelgan de las ramas de los árboles para facilitar la recogida del fruto. Una vez terminado el recipiente deseado, se adornaban con dibujos hechos con hierros al rojo vivo o con las iniciales de quien los hubiese encargado.

 

 

El bordado serrano, que se puede ver en otros pueblos de la Sierra también se realizaba en Madroñal. El tejido fundamental sobre el que se ha venido bordando es el lino (que antaño también se cultivaba en el pueblo) o el lienzo. El bordado se hace a dibujo, a hilos contados o deshilado. Sobre el paño se utilizaba la técnica llamada de aplicación o superpuesto. Los motivos que aparecen con mayor frecuencia en el bordado antiguo son motivos vegetales y heráldicos, a los que se añadirán posteriormente geométricos, simbólicos y de animales. Hoy el elemento más significativo de este bordado son los animales, y entre ellos el león y pájaras. Pero, en la actualidad no hay nadie que sepa hacerlo. Hay algunos intentos por parte de alguna asociación para recuperarlo. Los que tenemos en casa, realizado por nuestras abuelas y madres se guardan "como oro en paño", por su recuerdo sentimental y no se comercializan.

El traje típico de Madroñal es similar al de La Alberca, aunque más sencillo y sobrio en sus ornamentos. También se complementa con hilos y veneras de oro. Estas joyas van pasando de madres a hijas y son un maravilloso legado.

Fiestas

FIESTAS DE SANTA ANA

Santa Ana es la patrona principal del pueblo. Sus fiestas se celebran los días 25, 26 y 27 de Julio, o sea Santiago, Santa Ana y Santanina (como se llama en mi pueblo a la virgen niña).

El programa de fiestas varía de un año a otro. Así el día Santiago hubo años en que se celebró la Fiesta de la Cereza, pero el año pasado se cambió esta fiesta a Junio. En este día se celebra el pregón de fiestas y diversos juegos y actividades encaminados tanto a los niños como a los mayores.

El día principal (26, Santa Ana), tiene lugar una alborada a la Santa (que se ha engalanado para este día), la misa mayor y la procesión que recorre las calles principales del pueblo, hasta llegar a la plaza. Allí, a ritmo de tamboril, tiene lugar el ofertorio (o sea, que cada cual y cada quién se "rasca el bolsillo" y le "ofrece" dinero a la Santa que se emplea después en reformas y obras de la iglesia). Vuelvo de nuevo a mis recuerdos de otras fiestas cuando las "mozas" vestidas de serranas, bailaban el corro y trenzaban el ramo... pero estas crecieron y no hubo una nueva generación de "mozas" que cogiera el testigo, y ahora sólo algunos voluntarios bailan delante de la imagen las jotas que marca el tamoril y la gaita. Se regresa la imagen a la iglesia y todos los asistentes nos vamos a un "convite" (dulces, vinos y refrescos) ofrecido por los mayordomos. Un inciso: llamamos "mayordomos" a los madroñalejos que  debido a algún favor pedido y concedido por la santa, se encargan de planificar y subvencionar esta festividad.

Por último, el día 27, Santanina, tenía lugar una capea en una plaza del pueblo (la llamada "poza" o C/ Arroyo). Era pagada y organizada por La Peña del Toro (o Peña el Infierno). De ella disfrutaban todos los que se acercaban hasta nuestro pueblo y, días después, se realizaban meriendas para degustar la carne de la vaquilla. Pero, desde que se prohibió el consumo de dicha carne (por lo de "las vacas locas"), el incremento en el coste provocó que en mi pueblo se terminaron las capeas... y también las meriendas.

Puede haber partidos de futbito, o torneos de tute, o teatros infantiles... pero lo que nunca falta son las verbenas en la plaza. La música resuena en todas las callejas del pueblo hasta altas horas de la madrugada.

 

 

FIESTA DE LA VIRGEN DE LA MISERICORDIA

Se celebra el primer domingo de octubre. Antaño, en la época de mis abuelos, era la fiesta principal del pueblo para la que todos los madroñalejos se preparaban a lo largo de meses. Todo tiene una explicación: Santa Ana se celebra en julio, y la mayoría de los habitantes jóvenes se encontraban fuera del pueblo, trabajando como jornaleros en la siega, en los campos charros de Salamanca. No tenía sentido celebrar una fiesta si no hay "festejantes" ¿no?. Cuando los madroñalejos cambiaron la siega por el trabajo en las ciudades y sus vacaciones, cuando retornaban a pasar unos días a su pueblo, coincidieron con la festividad de Santa Ana... la otra gran fiesta del pueblo se fue perdiendo hasta perderse. Pero, desde hace algunos años, se ha querido recuperar la memoria.

En todos los pueblos se representaba una comedia, y Madroñal no era menos. Así mi abuela actuó en "Leona de Castilla" o mi tío-abuelo Angel fue Segismundo en "La vida es sueño"... no eran actores profesionales pero le ponían todo su esfuerzo para que llegado este día (La Virgen de la Misericordia) todo el pueblo, cada uno con su propia silla arremolinados en la plaza del pueblo, disfrutaran de momentos inolvidables. Lástima, yo no lo conocí aunque sí pude oir recitar algunos versos a estos actores que después de muchos años permanecían en su memoria. Tan sólo he podido ver uno de estos "dramas de capa y espada" (El alcalde de Zalamea) en La Alberca, y ya hace bastantes años.

Hoy en día, sí hay fiesta de La Virgen, pero no hay teatro. Tenemos una alborada, misa y procesión... ¡ah! y el convite que no falte. Por la tarde, hay bailes populares, verbena o juegos... depende quien programe la fiesta.

 

FIESTA DE LA CEREZA

Nació como una forma de promocionar nuestro fruto y está ya instaurada en nuestra cultura como una fiesta más. El pueblo se llena de visitantes, tanto de autoridades, como de paisanos de otros pueblos o turistas venidos de lejos. Todos ellos son recibidos a la entrada del pueblo con una pequeña cesta (de esas que os hablaba más arriba en esta página) llena de cerezas.

El programa también es variable, pero a grandes rasgos se compone de un pregón por parte de alguna autoridad invitada (diputados, escritores o alcaldes de la zona), exhibición de bailes típicos serranos (por parte de alguna asociación foránea, que en este pueblo no hay ninguna), se visitan los campos donde se cosecha y las instalaciones donde se preparan para su venta...  y, para no faltar a la constumbre, un "convite" en la cooperativa del pueblo ofrecido a los visitantes por los socios de la cooperativa. En este caso se degustan, además de las cerezas claro, embutidos, quesos, y todo tipo de dulces; sin faltar los vinos de la zona y los refrescos (para los abstemios).

 

Carteles anunciadores de la Fiesta de la Cereza

 

Si antes se unía esta fiesta a las de Santa Ana, el año pasado (2008) se celebró el domingo 21 de Junio en plena campaña de recolección. Se le entregó al pueblo un galardón por la calidad de sus cerezas. Hubo, además una exposición de fotografías sobre este tema y de carteles de otras ediciones de esta fiesta. Varios stands con productos típicos de la zona podían ser visitados a lo largo del día. Por la tarde, la cocinera hizo una demostración en directo de diferentes recetas realizadas con este sabroso ingrediente, la cereza. Según me ha informado la alcaldesa en años sucesivos se celebrará el tercer sábado del mes de Junio, y recibirá ahora el nombre de Feria de la Cereza.

Tradiciones

SEMANA SANTA

Dos tradiciones que aún permanecen en nuestras días que se realizan en estas fechas:

Poner el ramo: Se lleva a cabo la noche del Sábado Santo, vísperas del Domingo de Resurreción. Cuando un "mozo" pretendía o era novío de alguna "moza", coloca esa noche un ramo florido de algún árbol en el balcón de esta. Se sale la tarde anterior ya de anochecida a cortarlo y ya de madrugada se instala, con la ayuda de sus amigos porque no siempre el balcón está accesible, y a veces el ramo supera en peso las fuerzas del pretendiente. También en el pilar de la fuente se coloca otro ramo, a veces un árbol entero... digo yo que si será para todas las otras "mozas" que no tienen algún galán que las pretenda. A la mañana siguiente hay "competición" para ver a quien le han puesto el ramo más grande y mejor "plantao", símbolo este de que tu pretendiente es el mejor de todos... Cuenta mi padre que en su época, estos ramos se "adornaban" con rosquillas y, si el mozo se lo podía permitir y la relación era ya seria con un cabrito. Me imagino lo que deberían sufrir para subir al pobre animal hasta el balcón de la dama.

Comer el hornazo: En esta fiesta participan todos los habitantes, pero en especial los niños. Se lleva a cabo el Lunes de Pascua (el día después del Domingo de Resurreción). Con antelación se ha preparado esta estupenda empanada (ver su receta en la sección de Gastronomía) que difiere en su composición del hornazo salmantino. A primeras horas de la tarde se sale "de merienda", con el hornazo y los refrescos bien preparados y se sube al monte, a diversos lugares donde se da buena cuenta de él, que después de la caminata el hambre aprieta. Los que son un poco más mayores compran carne, chorizos frescos, panceta... para asarla y la fiesta se prolonga hasta que es de noche. Cuando era niña el punto de reunión eran las Eras del pueblo, allí entre bromas, juegos, "cotilleos", anécdotas y demás pasábamos la tarde del Lunes de Pascua. Pero en estas Eras se construyó la actual cooperativa, y ahora la gente se "desparrama" por todo el término. Ya no es una fiesta tan multitudinaria y es exclusiva de los niños y jóvenes.

 

LAS BODAS

Mucho han cambiado las bodas desde el tiempo de mis abuelos o mis padres hasta la actualidad. Hoy en día tantos los trajes de los novios como las celebraciones son similares a la mayoría de las bodas de nuestro país. Si antaño duraban tres días, con vísperas, bodas, y tornabodas; si había innumerables ritos como el chocolate del desayuno de la boda o uncir a los novios con un yugo y hacerles arar; si las comidas se realizaban en la casa del novio y para ello se sacrificaban algunos animales que se habían críado con ese fín, o si los novios o familiares iban casa por casa invitando a todas las familias del pueblo a "misa y al convite"... hoy nada de eso permanece: Sólo duran un día (y gracias), ya no te hacen arar (pobrecillos), las comidas en un buen restaurante y las invitaciones de imprenta y por carta. Pero hay algunas construmbres que aún permanecen y que le dan un sabor único a nuestras bodas.

Los pregones: tres domingos antes de la boda, el sacerdote anuncia en la misa dominical la intención de la pareja de casarse. Los novios reciben las felicitaciones de todos los habitantes (sean o no invitados a la boda) del pueblo; Para los que no lo sepais, en mi pueblo cuando se dice "dar la enhorabuena"  las palabras de felicitación van acompañadas de algún regalillo o dinero. Así es que la familia de los novios, agradece a todo el pueblo con un convite (dulces, y vinos) después de la misa de pregones.

La alborada: Existen unas cancioncillas que acompañadas por la música del tamboril, se les canta la víspera de la boda al novio y a la novia. Suelen cantarla las "mozas" del pueblo (que para eso tienen mejor voz) y todo aquel que quiera acompañarlas. Primero se va a casa del novio (y si es de otro pueblo toca coger el coche) y después a casa de la novia (idem si no es del pueblo). La puerta de la casa permanece cerrada hasta después de la segunda estrofa, en la que debe aparecer la/el novia/o y escuchar (embobado/a) todo la alborada. Si teneis curiosidad os pongo algunas estrofas...

Son muchísimas más, y las estrofas varían si el novio o la novia son o no del pueblo, si es o no hijo único, si son o no muy jóvenes... Después de la última estrofa, los cantantes y todo su acompañamiento entran en las casas y son invitados a dulces y vino.

Los convites: como podreis comprobar no hay celebración que se precie ni fiesta que se celebre que no vaya acompañada de un buen convite. Y en las bodas de mi pueblo no hay uno si no tres... uno el día de los pregones, otro la noche de la alborada (después de la ronda) y otro después de la misa (cuando ya la pareja son recién casados). Si antaño estos convites consistían en dulces caseros y chocolate que se daban a los asistentes a la misma puerta de la iglesia..., hoy en día se han ido ampliando hasta consistir en una uténtico banquete. Y es el convite después de la boda el que mayor esplendidez tiene: embutidos, quesos, encurtidos, canapés, todo tipo de dulces (floretas, mantecados, perronillas, rosquillas, briñuelos...) incluso hubo algunas veces que sirvieron hasta langostinos (un alimento que no es típico de la comarca). Todo ello regado con vino de cosecha, cervezas, refrescos y sangría. Y para no ser menos, también se celebran con convites los bautizos y comuniones... lo que, al menos hasta ahora, no se ha festejado así han sido los divorcios (aunque nunca se sabe).

 

LA matanza

¿Qué sería de la vida en un pueblo donde no hay ni una sóla tienda si no existiera la matanza? Como bien sabeis del cerdo se aprovecha todo, y "donde esté lo hecho en casa"... Creo que no hay familia donde no se haga, al menos, embutidos. Aunque antes se criaba en casa el cerdo que después se mataba, ahora o bien se compra ya cebado o bien se compran los magros para elaborar sólo los embutidos. Haré un breve resumen de cómo se realiza aquí:

El cerdo se sacaba de la pocilga entre varios y se llevaba a la plaza o lugar cercano a cada hogar donde se iba a sacrificar. Un hombre, casi siempre era el mismo en todos los hogares, es el encargado de "clavar el cuchillo". La sangre se recoge para las morcillas (ríquisimas las de mi pueblo con pan, cebolla, cominos, sal y gorduras). Se coloca al cerdo en el suelo y se cubre con helechos secos que se han recogido tiempo atrás del monte cercano. Se chamusca, vuelta al cerdo, más helecho y vuelta a chamuscar. Mientras, a todos los que han participado se les convida a una copita de orujo y unos dulces. Acto seguido se coloca al cerdo sobre unos banastos y se procede a vaciarlo. Mientras las mujeres se van a lavar el vientre al arroyo cercano, los hombres deshacen en diferentes piezas al animal, y las dejan colgadas de varales hasta el día después "al sereno". El día se completa con la elaboración de las morcillas.

 

 

El segundo día se pican las carnes para los embutidos, se adoban y se preparan las tripas (se vuelven a lavar, se cortan y se cosen) para que estén listas. Y se salan los jamones. Se dejan en adobo los lomos, la cinta o panceta, las costillas y los cabeceros. El adobo de mi pueblo es único: un agua en la que se ha cocido orégano, ajos y laurel, sal gorda, pimentón y ajos machados. Sin conservantes (ni falta que le hacen) y con mucho amor.

En la mañana del tercer día, se prueban las chichas (por si hiciera falta rectificar de sal) y se hacen los chorizos artesanalmente (por supuesto): una persona dándoles a la manivela de la máquina, otra encargada de rellenar las tripas y una última atándolos bien para evitar que luego se caigan. Todos tienen un papel importante para que los embutidos salgan perfectos y nos duren una buena temporada. Si alguna tripa se rompe, y nos queda un chorizo pequeñito, ese decíamos que era "para los reyes" o sea que se reservaba en otros tiempos para que los pequeños de la casa los recibieran la noche de Reyes junto con otros regalos en sus zapatillas.

Y ya sólo nos queda embuchar los lomos, y preparar los morcones (llamados aquí bandujos) que se sacaran del adobo cinco días después. Las costillas, como más me gustan una vez adobadas, es poniéndolas a orear en la cocina y pasados unos días ir "picando" cachito a cachito hasta que se acaban... una pena pues están riquísimas. La matanza se ha terminado, aunque debemos procurar mantener los embutidos en un clima seco y frío para su buena conservación.

Antaño también se hacía la manteca: aún en caliente la manteca que rodea al vientre del cerdo se salaba, pimentaba y se añadía laurel picadita. Se formaba un bolo con ella y se colocaba en un recipiente para que cogiera forma. Pasados unos días, ya fría, se desmoldaba y se envolvía en papel dejándola secar. Se suele comer en verano, "pringada" en pan... un alimento muy enérgetico y con sabor a pueblo (no la busqueis en las tiendas que no la venden. También se hacían "bofes" unos chorizos con la carne más baja del cerdo, que se usaban cocidos y eran los primeros que se consumían. Los huesos se salaban para que duraran más tiempo (tened en cuenta que no había congeladores) y así podían ser usados para ricos caldos.

En estos días los amigos y familia participan ayudando en las diferentes tareas, pues siempre vienen bien unas manos que cooperen. Después te tocará "devolver" el favor e ir tú a ayudarles a ellos... pero merece la pena y el ambientillo que se vive es único y dificil de describir. ¿Y que hacen los niños? Pues según los mayores estorbar, pero según ellos aprender y ayudar. La ruptura de la monotonía diaría que supone la matanza en un hogar, es tan emocionante para los pequeños que les gustaría estar en veinte sitios a la vez, y meter la mano en todos los "pucheros"... cuando yo era niña, nos "montaban la engalea", una simple cuerda colgada de un árbol que nos servía para columpiarnos... y yo me pregunto ¿por qué sólo te "montaban la engalea" los días de matanza, cuando podías columpiarte cualquier día del año? la única respuesta es que los mayores trataban de evitar que rondáramos en torno a ellos como moscones impidiéndoles llevar a buen término tantas tareas que eran necesarias para asegurar el alimento de los meses posteriores.

 

otras tradiciones ya perdidas

Carnavales: El martes de carnaval, salía la "bestia", un hombre vestido con una piel de borrego o de chivo, la cara tiznada y cencerros en la cintura. Perseguía a los niños del pueblo con una vara (otras veces era una pata de jamón); estos chillaban y corrían delante de él para evitar ser cogidos. La gente se disfrazaba con harapos y ropas viejas que encontraban por casa y se hacían meriendas entre los amigos con lo recolectado pidiendo por las casas y no se regresaba a casa hasta el entierro de la sardina (Miércoles de ceniza).... ahora, ni siquiera los niños se disfrazan.

Los quintos: Mientras duró en este país el servicio militar, el jóven que marchaba a la mili era un quinto. Todas las familias le daban algún dinerillo al pobre "mozo" para que tuviera algo para gastar en los largos meses que le esperaban, más o menos cantidad dependiendo de sus posibilidades o de si era o no familia. Antes de irse se reunían los amigos del o de los quintos (dependiendo del año había uno o varios) y celebraban una buena cena a la que invitaban a todos los otros mozos del pueblo. La cena era costeada por los quintos. Terminada esta (y ya algo cargadillos) escribían en las paredes mensajes para los habitantes que se quedaban. Como veis todo un antecedente de los actuales grafittis. Como el Servicio Militar dejó de ser obligatorio, se acabaron los quintos y sus "pintadas". Han pasado ya años desde las últimas y las fachadas se han remozado... por lo que ya se leen muy pocos "mensajes", tan sólo en algunas casas viejas podeis verlos...

 

 

Las pesetas: Cuando algún "forastero" pretendía casarse con una mujer del pueblo tenía que pagar a los mozos del pueblo "las pesetas". Esto es una cantidad de dinero para que ellos hicieran una buena cena. Cuánto mejor era la familia de la mujer y si había más hombres del pueblo pretendiéndola, mayor era la cantidad pedida. Si alguno se negaba a pagarlas, teminaba en el pilón de la fuente arrojado allí por los mozos del pueblo. Me sorprendió cuando leí en el libro "Aroma Arabe" de Salah Jamal, que existía una constumbre similar en la cultura árabe. La explicación que allí daban era: «la familia de la beduina exigiría por ella una dote muy desproporcionada, porque los beduinos habrían perdido una chica casadera. Eso representaría que un varón de los beduinos se quedaría sin pareja y este, por el desequilibrio causado por el forastero, tendría que buscar una mujer en otro clan y tal hecho le costaría una dote muy alta. El foráneo sería el culpable y deberían pagar por ello». Entre otras exigencias debía pagar: «Un cabrito para cada uno de los jóvenes del clan de la novia, como compensación por la pérdida de la primicia matrimonial con la joven (privilegio que tienen estos antes que cualquier forastero). Este hecho es conocido como shat el shabab (el cabrito de los jóvenes)».

El zumeiro: Durante la matanza podías sufrir esta costumbre. Algún graciosillo, ajeno a la familia, colocaba de noche (normalmente a la hora de la cena) un bote con azufre al que le prendía fuego... si no estabas un poco al tanto, toda la casa se llenaba de olor y humo. Era la forma de saber en que casas se estaba de matanza, pero maldita la gracia que te hacía. Por eso se nos mandaba a los niños a escuchar cerca del portal para evitarlo... si sentías a alguien andar cerca corrías a avisar a los mayores que echaban al bromista con una bronca fenomela.

Creo que alguna constumbre más me habré dejado en el tintero... pero iré añadiendolas a medida que vaya rescatando de mi memoria o de otras personas más mayores del pueblo.